La intervención del Estado en la economía

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Tabla de contenidos

Colaboradores

Ramón Castro Pérez. IES Fernando de Mena. Socuéllamos. Ciudad Real. Web: http://www.ramoncastro.es

Fuente

Albi A., J.M. González-Paramo e I. Zubiri. ECONOMÍA PÚBLICA I. Ariel Economía 2000

Resumen

Ya en los primeros temas del curso veíamos que el Estado es considerado como un agente económico. En la actualidad, los gobiernos implementan políticas que inciden en la actividad económica en mayor o menor medida. A lo largo de esta unidad conoceremos qué razones esgrimen los gobiernos para incidir en la economía y repasaremos y ampliaremos los instrumentos de los que se sirve

Palabras clave

Estado, Economía, Política Económica, Fallo de mercado

Objetivos de la unidad didáctica

  • Conocer las razones básicas de la intervención del Estado en la economía
  • Identificar los distintos fallos de mercado que pueden presentarse en una economía
  • Describir los fundamentos de la Economía del Bienestar
  • Distinguir los objetivos y los instrumentos de la intervención del Sector Público en la economía
  • Contextualizar los conceptos desarrollados en el marco de la realidad española, europea y mundial

Criterios de evaluación

  • Describir las razones que hay detrás de los distintos grados de intervención del sector público en la economía
  • Distinguir e identificar las características de los fallos de mercado más comunes
  • Definir Economía del Bienestar y argumentar sus postulados básicos
  • Conocer los objetivos de Política Económica que fija el Gobierno y los instrumentos de los que se va a servir
  • Considerar las limitaciones de Política Económica de los países de la zona euro

Conceptos

  • Causas de la intervención del Estado en la economía.
  • Los fallos de mercado como justificación de la intervención estatal en la actividad económica.
  • Conclusión

Mapa conceptual de la unidad

Imagen: map_concep_interv_est.jpg


Causas de la intervención del Estado en la economía

Dos son los motivos que justifican la intervención del Estado en la economía:

  • La ausencia de eficiencia en los mercados
  • La falta de equidad en los mercados

¿Qué entendemos por eficiencia?

Un sistema económico es eficiente si los individuos que en él participan alcanzan el máximo bienestar sin desperdiciar recursos.

En el sentido de Pareto, una asignación de recursos es eficiente si no es posible que uno o varios individuos mejoren sin que otro u otros empeoren.

Hay que advertir que el criterio de eficiencia económica no incorpora ningún criterio de justicia ni hace alusión a la equidad de las distintas situaciones

Recapitulando:

Un sistema económico es eficiente si no es posible producir más cantidad de un bien o servicio (o un grupo de ellos) sin disminuir la cantidad producida de otros.

Si recordamos la unidad 1: la economía es eficiente cuando está situada en la Frontera de Posibilidades de Producción

¿Existen situaciones ineficientes en las economías?

Detrás de la definición anterior de eficiencia se encuentra un grupo de supuestos implícitos que la economía tiene que cumplir. Estos son:

  • Existe competencia perfecta
  • Existe un sistema de derechos de propiedad que garantiza que los actos económicos tienen lugar en el mercado y que los precios reflejan toda la información posible
  • La información de los agentes es perfecta
  • Existe un sistema de mercados completo

Estos supuestos no se cumplen en la realidad generando, en cada caso, asignaciones ineficientes ya que los agentes económicos no estarán comprando-vendiendo las cantidades deseadas a los precios deseados.

El incumplimiento de estos supuestos se convierte en justificación para la intervención del Estado en la economía.

¿Son los mercados equitativos? ¿Generan los mercados situaciones de desigualdad? ¿Es ventajosa la desigualdad?

Otra de las razones que se plantean para que el Estado intervenga en la actividad económica es que los mercados generan en ocasiones situaciones injustas. De esta manera, el Estado redistribuiría renta a través de su actividad financiera (cobrando impuestos y gastando en aquellas políticas que crea necesarias).

Esta actuación del Estado genera controversias ya que existen distintas corrientes de pensamiento en torno a lo que el éste puede y no puede llevar a cabo. Veamos aquí dos formas extremas:

Corrientes liberales

  • Nozick: "la propiedad privada es un derecho natural con el mismo rango que el derecho a la vida y a la libertad"

Nozick considera, por tanto, que ningún Estado está moralmente legitimado para redistribuir renta y que cualquier intento de hacerlo (mediante el cobro de impuestos, por ejemplo) sería tan condenable como el robo

  • Hayek - Friedman: "la intervención pública en busca de la justicia social es inútil y perjudicial; inútil porque los mercados (mecanismos impersonales) no pueden generar situaciones justas o injustas (eso lo hacen las personas) y perjudicial porque anulan los valores individuales del mérito y la libertad"

Para Friedman, el papel del Estado en cuanto a redistribución de renta deberá ser residual con el objetivo de paliar situaciones de miseria

Corrientes colectivistas

Destacado: socialismo marxista

La justicia social existe y está definida desde una triple óptica:

  • Igualdad = ( Igualación de oportunidades + Igualación de la distribución de resultados ) en relación a las necesidades de cada cual
  • Libertad = Ejercicio de la elección individual bajo condiciones de igualdad (económica y política) y estabilidad en el empleo
  • Bien colectivo = Antepuesto a los deseos individuales y cuyo contenido será interpretado por el Estado

Para Marx, el logro pleno de estos tres objetivos es incompatible con la propiedad privada y el mercado ya que éstas permiten a una minoría (capitalistas) explotar la desigualdad y apropiarse de algo que pertenece a la clase trabajadora (plusvalía). El Estado, pues, deberá intervenir totalmente sustituyendo la propiedad privada por la pública con objeto de garantizar la consecución de los tres objetivos anteriormente mencionados.

Los fallos de mercado como justificación de la intervención estatal en la actividad económica

Una vez vistas las causas o motivos que generan el debate de la idoneidad de la intervención estatal en la actividad económica, nos centraremos en el primer grupo, el que hace alusión a las cuestiones de eficiencia.

Cuando el mercado no es eficiente suele decirse que éste falla. Estudiaremos en este epígrafe los fallos de mercado más generales. Veremos:


  • Competencia imperfecta - Monopolio natural
  • Bienes públicos
  • Efectos externos
  • Información imperfecta
  • Mercados incompletos - Información asimétrica


Competencia imperfecta - Monopolio natural

Para que exista competencia perfecta (supuesto de eficiencia) es necesario que se den dos condiciones básicas:

  • igual poder no económico
  • los agentes son precio-aceptantes

En la realidad encontramos sectores con barreras de entrada, discriminación por razones de sexo, raza, religión, etcétera. Es obvio que existen otras razones no económicas que establecen diferencias tanto en productores como en productores. El Estado intervendrá estableciendo regulaciones y participando activamente (por ejemplo, ayudando a jóvenes empresarios a obtener financiación que, de otro modo, les sería muy difícil conseguir).

Los agentes tomarán los precios como datos siempre que exista un número muy grande de ellos en el mercado. Situaciones de oligopolio con importantes barreras de entrada hacen que este supuesto no se cumpla.


Un caso especial de monopolio es el monopolio natural que suele aparecer en la provisión de ciertos servicios públicos. Suele darse en sectores donde hay rendimientos crecientes de escala, resultando socialmente más barato que lo produzca una empresa que se encargue de ello un gran número de empresas competitivas.

Ejemplos de monopolios naturales los encontramos en los monopolios públicos que todos los gobiernos han explotado alguna vez (telefonía, energía, ferrocarril, etcétera). Son empresas con grandísimos costes fijos que exigen un precio superior al coste marginal para poder generar beneficios. La intervención del Estado consistente en reducir ese precio para igualarlo al resultado competitivo (precio = coste marginal) hará que la empresa genere pérdidas, que pueden ser financiadas, en principio, a través de impuestos o a través de la discriminación de precios.


Bienes públicos

La mayoría de los bienes intercambiados en los mercados cumplen con los principios de:

  • Rivalidad en el consumo: el bien solamente es consumido por un individuo (una manzana)
  • Exclusión en el consumo: el individuo que no paga el precio del bien es excluido de su consumo (una manzana)


Con este tipo de bienes no hay problemas. Las dudas aparecen cuando no se cumplen estos principios:

  • Si el consumo de un bien es no rival, podrá ser consumido por un grupo de individuos (la defensa nacional). Existen grados de rivalidad (una autovía congestionada es un bien de consumo rival)
  • Si el consumo no es excluible, los agentes que no paguen un precio podrán seguir consumiendo el bien.

Pues bien:

  • La rivalidad distingue los bienes privados (rivales) de los públicos (no rivales) los cuales, a su vez, podrán ser públicos puros (no rivalidad completa: defensa nacional) o públicos impuros (no rivalidad incompleta: educación)
  • Los bienes públicos pueden ser excluibles o no excluibles (autopista o defensa nacional, respectivamente)


Los problemas de provisión en el mercado aparecen cuando el bien público es no excluible, ya que aparecerán los free riders (usuarios gratuitos o polizones) los cuales no pagarán por el bien y lo consumirán. Como es previsible que los agentes se comporten como free riders, ninguna empresa privada proveerá el bien, debiendo hacerlo el Estado. Aquí está la justificación.


Efectos externos

En ocasiones, las decisiones de producción o consumo generan efectos en otros agentes que no están recogidos en los precios. Veamos algunos ejemplos:

  • Producción:

Una industria conservera que vierte a la cabecera de un río los residuos de su actividad perjudica seriamente a las huertas de lechuga ubicadas en la vega baja del mismo cauce. La industria está generando un efecto externo negativo en la producción de lechugas.

Un apicultor que ubica las colmenas cerca de una plantación genera efectos positivos en ésta última ya que las abejas contribuirán a la productividad de la plantación. El apicultor está generando un efector externo positivo en la producción de la plantación.

  • Consumo:

Un compañero de piso fumador genera olores que enturbian y enmascaran el sabor y aroma de la comida de su amig@. El consumo de cigarrillos por parte del primero está generando un efecto externo negativo en el consumo de comida por parte del segundo.

Un país donde el 100 % de sus ciudadanos consumen y completan la Educación Secundaria Obligatoria provocará efectos positivos a toda la comunidad. Se está generando un efecto externo positivo en el consumo.


El problema de los efectos externos es que no son tenidos en cuenta por el sujeto que los genera. Para el caso de los efectos externos negativos, es claro que el mercado no hace que el causante los asuma como coste y para el caso de los positivos, el mercado no le compensa por generarlos.

El Estado puede intervenir en este caso, obligando a asumir como coste la externalidad negativa a quienes las generan y compensando a los causantes de las positivas. Aquí está la justificación. Las medidas a tomar son:

- Legislación que asigne derechos de propiedad: con esto se intenalizarán los efectos externos. Hay que señalar que para internalizar estos efectos, es indiferente a qué parte le correspondan los derechos de propiedad como demostró Coase.

- Regulación: que establezca los niveles eficientes de producción o consumo del bien o servicio que genera la externalidad. El problema: conocer el nivel de perjuicio, la valoración individual de los daños o beneficios provocados, las cuotas de producción o consumo para cada agente y, por último, la viabilidad de la propia regulación que puede generar más costes que beneficios.

- Financiación: El Estado puede internalizar los efectos externos usando tributos (efectos negativos) y subvenciones (efectos positivos), tal y como propuso Pigou. Los problemas de aplicación son parecidos a los de la regulación, sobre todo en lo referente a la revelación de la disposición a pagar-cobrar de los agentes implicados.


Información imperfecta

Para que los mercados sean eficientes, la información debe ser perfecta. Sin embargo, observamos que esto no suele ocurrir. Existen deficiencias en torno a tres variables: calidad, precio y futuro.

  • Calidad: Un consumidor no tiene información exacta acerca de la calidad de ciertos productos o servicios. Es necesaria la intervención del Estado para garantizar esa información (etiquetado, higiene laboral, etcétera)
  • Precio: En algunos bienes o servicios, la información sobre precios es costosa (productos financieros, reparación de automóviles, etcétera). El Estado regulará estas situaciones.
  • Futuro: Si la información sobre posibles contingencias futuras no es amplia, se estaría vulnerando también este supuesto.


Información asimétrica

En ocasiones no hay mercados completos. La causa hay que buscarla en la información asimétrica, la cual aparece de dos maneras:

  • Selección adversa: Una aseguradora no puede determinar con exactitud qué clientes caerán enfermos y cuáles no. Esto le conducirá a cobrar una cuota media a sus asegurados. Esto produce una discriminación en favor de los individuos de alto riesgo y en contra de quienes llevan una vida saludable. Si las personas con vida saludable renunciaran al seguro, las pérdidas esperadas convertirían este mercado en imposible.

En ciertas coberturas como ésta, el Estado proveerá este servicio (seguridad social) o regulará (normativa de solvencia para las entidades de crédito).

  • Riesgo moral: Se da cuando el asegurado influye sobre la probabilidad de que ocurra una contingencia desfavorable para el asegurador sin que éste lo observe. El asegurador vinculará las primas al historial del asegurado. Las soluciones a este problema pueden ser privadas (aseguradoras de automóviles) o públicas (seguro de desempleo)

Conclusión

Hemos visto a lo largo del tema que el Estado fundamenta su intervención en la economía en criterios técnicos (eficiencia económica) y en juicios de valor sobre lo que es o no justo desde el punto de vista social. Tras atender brevemente esto último, hemos centrado la unidad en el primer grupo de causas, conocidas como fallos de mercado.

Hemos visto en qué consiste cada uno de los principales y qué soluciones puede proporcionar el Estado. En la realidad, el Estado tiene una intervención muy significativa en la actividad económica, no solamente regulando actividades sino también participando de forma activa a través de la producción de bienes y servicios públicos y privados. El grado o alcance de esta intervención varía en función del país y sus características históricas, culturales, económicas y sociales. Los fallos de mercado (inexistentes para una rama del pensamiento económico) justifican el papel del Estado en las economías modernas, no restándole por ello importancia ni protagonismo al encuentro de agentes económicos, que no es otro que los mercados.

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