La reforma del tejado

Reformar una vivienda es algo habitual. Hacer cambios en la estructura, los suelos o las paredes es necesario para poder habitar muchas viviendas en desuso o actualizar en las que vivimos. Dentro de las posibles reformas que se pueden realizar en un inmueble o edificio, las más habituales se centran en cambiar la cocina y el baño, a veces solo una de ellas, pintar paredes, cambiar puertas o ventanas. Reformas parciales o integrales para adaptar las viviendas a nuestros gustos y necesidades o arreglar los desperfectos que pudiera tener.

El sector de las reformas, la construcción y la rehabilitación de edificios, siempre está en activo, debido a que siempre hay algún inmueble que reformar. Por otro lado, cada vez está más en auge la rehabilitación de fachadas y realizar todo tipo de mejoras con la finalidad de mejorar el aislamiento de las viviendas y edificios de todo tipo. Cuestiones como la sostenibilidad hacen que las reformas encaminadas al aislamiento de los edificios para minimizar el impacto ambiental y los costes energéticos, sean las más demandadas.

Sin embargo siempre se nos olvida un aspecto tan importante y primordial como los pilares y cimientos de las viviendas y edificios: el tejado. Poco se habla de las necesidades de reforma y arreglos sobre esta parte de las construcciones. Cubiertas Estévez como especialistas en reparación de cubiertas y tejados, nos han alertado sobre esta cuestión y la poca importancia que se le concede. Pero reparar un tejado, sobre todo cuando es antiguo, es una de las tareas más importantes que se deben abordar cuando tenemos una vivienda o edificio con cierta solera. Una buena cubierta, que este en buen estado de conservación y cumpla con su cometido, es la mejor manera de protegerse de las inclemencias del tiempo. Al mismo tiempo, beneficia la eficiencia energética y garantiza la durabilidad de la estructura.

Por el contrario, un tejado en malas condiciones, puede comprometer la integridad de la estructura de la vivienda o edificio. De ahí que la reparación deba abordarse lo antes posible.

Las goteras, sinónimo de desgaste

A nadie le gusta tener goteras. Caminar por una vivienda o cualquier edificación y notar que te caen gotas desde arriba o comprobar que hay un charco en el suelo, no es agradable. Ante la aparición de goteras en el techo o tejado, es tan alarmante como comprobar que las tejas están desgastadas y rotas. Estos síntomas quieren indicar que es necesario recurrir a una revisión en profundidad de la cubierta.

Hacer un diagnóstico sobre el estado de las cubiertas es tan básico como elemental. Tras la comprobación del estado de las tejas, se sabe perfectamente cuales son las tareas que se deben llevar a cabo. En algunos de los casos más leves, bastará con hacer una sustitución de las tejas que se encuentren en mal estado por otras nuevas para solucionar el problema. En otras ocasiones, puede ser necesario reforzar la impermeabilización con materiales con placas de fibrocemento o tela asfáltica.

Ante un problema en el que la condensación haya hecho acto de presencia, es necesario crear un sistema de ventilación mejorado, colocando, por ejemplo salidas en la cumbrera. Para casos más extremos, en los que tanto las tejas como el material aislante que hay debajo se encuentren muy deteriorados, el arreglo será mayor. Cuando se produce esta situación, será necesario realizar una intervención en toda la superficie de la cubierta y cambiar los materiales viejos por los nuevos.

Los expertos en la materia afirman que la mejor manera de ahorrar dinero y disgustos a la hora de reparar un tejado, es no esperar a que el problema se haga evidente. El mantenimiento preventivo es la mejor forma de detectar las deficiencias antes de que vayan a más y causen daños importantes en la vivienda, además de implicar una reparación más costosa. Mantenimiento y prevención son sinónimo de reparación rápida, sencilla y económica.

Centrándonos en las viviendas cuyas cubiertas son de teja, para afrontar su reparación, lo primero que debe hacerse es comprobar el tipo de tejas que lo componen. En función de las que estén instaladas y las que haya que sustituir, se adquieren mayor o menor cantidad de unidades. Las hay curvas, planas o mixtas. Si se quieren lograr buenos resultados hay que prestar atención y sustituir las tejas dañadas por unas iguales en tamaño y estilo.

Si la teja tiene una grieta poco profunda, no es necesario cambiarla por otra. En el mercado existen productos en spray que se encargan de rellenar esas fisuras, dejando la teja en perfecto estado. Las tejas son de cerámica, material delicado que hay que tratar con cuidado, por lo que conviene utilizar una maza de goma. Aparte de contar con las tejas necesarias y la maza de goma, es fundamental disponer de espuma de poliuretano, silicona y selladores para cubrir los huecos. Hay que añadir cinceles, cortafríos, cepillo de limpieza, un andamio o escalera y elementos de seguridad como botas y guantes.

Efectivamente, estos materiales y elementos son los necesarios para reparar el tejado por uno mismo. A continuación unas pautas para saber qué hacer con los materiales citados y como arreglar un tejado. En algunos casos, no es necesario recurrir al profesional y puede hacerlo uno mismo.

La gata sobre el tejado de teja

A los gatos les encanta andarse por los tejados. No tienen problema con las tejas y se deslizan por ellas como si nada. Ahora te toca a ti, subirte a la cubierta y surfear esas tejas resbaladizas aprendiendo a caminar por ellas para reparar sus problemas. En cada caso puede ser necesario un tipo de reparación pero los pasos básicos que todo gato reparador que se precie debe cumplir, son los siguientes:

  • Evaluación de los daños. Lo primero es pasearse por el tejado e inspeccionarlo detalladamente. Esto permite identificar los diferentes daños que pueden existir en cada parte del tejado: tejas rotas, exceso de vegetación falta de aislante o de tejas, etc. Evidentemente hay que revisar a fondo la estructura de la cubierta para comprobar si requiere de intervención.
  • Reparación de las tejas. Ante las tejas dañadas, la solución es sencilla, se retiran con cuidado ayudándose del martillo y el cincel. A continuación se coloca una teja nueva de las mismas características y dimensiones en su lugar. Se ajusta con la maza de goma y se aplica un adhesivo especial o clavos para reforzar la sujeción.
  • Reparación de la barrera impermeable. Bajo las tejas se encuentra la capa aislante e impermeable que sirve de protección. Esta capa puede verse afectada por el paso del tiempo y las condiciones adversas de la meteorología. Ante este tipo de problemática, es necesario retirar cuidadosamente las tejas de la zona que está afectada para proceder a cambiar el aislante dañado. Para asegurarlo se utilizan clavos o grapas, sobreponiendo varias tiras del material reforzando la barrera impermeable. Una vez bien reforzado, se colocan las tejas en su lugar.
  • Reparación de la estructura. Los daños de mayor gravedad en un tejado, se producen cuando la estructura del mismo está dañada. Esto puede provocar el hundimiento del techo. Esta situación en particular, dificulta la reparación, puesto que la base es inestable y puede llegar a sufrir mayores daños al caminar sobre ella. Conviene extremar las precauciones y asegurarse de cuál es el tipo de daño concreto de la estructura para determinar el tipo de reparación que hay que realizar.
  • Sistema de drenaje. Fundamental. La acumulación de agua en el tejado puede deberse a obstrucciones o daños específicos en los sistemas de eliminación de agua. Es decir, los drenajes. Lo adecuado en esta situación es limpiar, reparar o sustituir las partes del canalón o las bajantes que presenten daños y no permitan la evacuación del agua.
  • Solo grietas. Cuando, afortunadamente, la única imperfección detectada en la inspección es la presencia de grietas en algunas tejas, lo mejor es optar por un mantenimiento preventivo. Una buena limpieza de la superficie y la aplicación de productos específicos para sellar grietas, junto a masilla impermeable para reforzar las juntas, dejaran el tejado en perfecto estado, evitando la filtración de agua.

Estos son los diferentes pasos que se pueden realizar para reparar un tejado en el caso de que se nos plantee la situación. Hablamos de tejados de viviendas particulares, claro está. No de subirse a la azotea de la mancomunidad y reparar los desastres que en ella se puedan encontrar. Para eso sí, hay que llamar a los profesionales.

Cuando se trata de nuestra vivienda y queremos tener el tejado en buenas condiciones, podemos hacer estas tareas por nosotros mismos. Si queremos y tenemos los conocimientos mínimos necesarios. Una vez hecha la reparación, lo más recomendable es impedir que se degrade hasta el punto de necesitar una reparación de gran tamaño. El mantenimiento regular es la mejor manera de prevenir y solucionar los problemas antes de que se conviertan en un mal mayor. En cualquier caso, la reparación puede ser más o menos compleja, aunque dadas las circunstancias en las que se realiza la labor, el riesgo existe, con lo que la ayuda profesional, no está de más.

 

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